Ficcion Suburbia

Hace más o menos unos cinco años, en una época algo difícil para mí me refugie en los libros de autoayuda, de ese momento queda una veintena de libros que reposan guardando polvo en mi repisa, a pesar de que estos libros no se mueven de su sitio des hace bastante tiempo me dejaron algunas buenas lecciones que me ayudan a seguir adelante.

Comúnmente las personas se refugian en la religión en épocas de crisis, yo la verdad no soy muy creyente e intento pasar momento difícil a punta de fuerza de voluntad. Algo que aprendí es que siempre debemos tener claras nuestras metas, algunos tienen metas como volverse rico de la noche a la mañana y juegan a la lotería para ganarse un premio que depende completamente de la suerte. La idea de que todo lo que deseas se puede hacer realidad no es tan irreal si lo ponemos desde otra perspectiva. Cuando dejamos de lado el misticismo y lo analizamos de una forma lógica el resultado de este puede llegar a ser bastante interesante.

Cuando queremos algo no basta con desearlo, si no creamos un objetivo concreto al igual que evaluamos los pros y los contras de este, no quedara en nada más que en el reino de las fantasías. Cuando sabemos que queremos podemos mover nuestras fichas de forma que esté al alcance de nuestras manos.

Uno de los puntos más complicados de hacer es motivarse, existen momentos en que el ímpetu de la persona se manifiesta de la forma más clara posible. En otras ocasiones los problemas y la desidia se apoderan de notros y no nos dejan actuar. Siendo sincero en este momento me encuentro en un momento bajo. Cada quien lo experimenta de forma diferente y lo afronta desde diferentes ángulos. No todos podemos combatir con las misma armas, sin embargo lo que es cierto es que en base a como tomamos medidas nos hace avanzar o retroceder. Es fácil dejar pasar las cosas pero la naturaleza humana no nos permite dejar así las cosa, combativa es nuestra esencia así simplemente tenemos que avanzar… a toda costa.

 

Racismo

Siempre me pareció raro que en mi colegio hubiera niños afrodecendientes, o negros dependiendo del grado de respeto que tengas o el miedo a sonar racista. Esto puede llegar a separar a las personas sobre todo en ambientes en que los epítetos raciales pueden llegar a ser discriminatorios.

Basta con ver las noticias sobre el estado de los departamentos del Pacifico Colombiano para entender a tal extremo de la desigualdad, el racismo y la marginación de la que son víctimas los habitantes del Choco y sus tierras aledañas. No solo ocurre es los sectores alejados, ya que parece más una práctica común en las grandes ciudades en donde son segregados por su color.

Es muy común escuchar expresiones como “Negros bullosos” en ciudades como Bogotá, que algunos con varios años encima siguen nombrando la Atenas de Suramérica. Es poco lo que se puede esperar cuando estos sentimientos, la permisividad de las personas que escuchan estos comentarios y no hacen ni dicen nada.

Durante años han sido llevados a un extremo de la sociedad donde no le estorban a nadie. Es más fácil desenvolverse en una sociedad que está acostumbrada a dejar de lado a los otros seres humanos.

¿Sera que en algún momento seremos capaces de demostrar que somos más humanos de lo que aparentan nuestras ideas retrogradas?